viernes, 19 de marzo de 2010

El Neo-trotskismo emancipatorio

Leo en uno de los blogs que me alimentan, “Embajador en el Infierno”, los siguientes textos de un libro sobre el pensamiento de León Trotsky:

- "Una estructura socialista completamente desarrollada es aquella en la
que la técnica ha liberado al hombre de toda dependencia respecto a la
naturaleza."
-  "....cuando todas las necesidades humanas tengan respuestas estrictamente
técnicas, se podrá jubilar a dios."
-  "La relaciones humanas se regirán por la lucidez de los algoritmos.".
-  "La metáfora, en una sociedad socialista completamente desarrollada,
sería contrarrevolucionaria."
-  "Una sociedad socialista completamente desarrollada estaría habitada por
seres completamente racionales desprovistos de cuerpo."

Si me hubiera llegado antes, habría incluído estos enunciados en mi último escrito sobre Naturaleza y Cultura, porque ahí se pone claramente de manifiesto el leitmotiv de las tendencias emancipatorias que mandan la parada hoy en día.

Ahí se habla del propósito de  liberar al hombre de toda dependencia respecto de la naturaleza, de suerte que en cierto estado del desarrollo social la sociedad esté integrada por “seres humanos totalmente racionales desprovistos de cuerpo”, no porque éste desaparezca, sino porque todas sus necesidades estén satisfechas por los medios de producción.

Este objetivo, desde luego, es muy difícil de obtener, pero los ideólogos de la emancipación piensan que puede anticipárselo en parte por la   liberación de las ataduras de la costumbre, la moral tradicional, la organización familiar y la sexualidad

Como decía por ahí  un personaje de alguna película española relativamente reciente, por lo menos hay que apoyar a los cubanos, que si bien no autorizan la libertad de pensamiento ni sus expresiones, ni pueden ofrecer pan hasta el punto del hartazgo, en asuntos de follar no ponen talanqueras. Ahí está la emancipación que pueden hoy ofrecer las izquierdas, como lo acredita el gobierno de Zapatero.

La lucha de clases, que ha mostrado sus pésimas consecuencias y ya no puede planteársela en el nivel teórico como un paradigma explicativo idóneo, ha sido reemplazada por la lucha de sexos, o la mal llamada confrontación de géneros.  Las  reivindicaciones no se plantean hoy en favor de los hambrientos, los desocupados o los desposeídos, sino de los que sufren discriminación y violencia por consideraciones de género. Y se cuenta toda una historia sobre la opresión que los varones hemos ejercido sobre las mujeres a lo largo de siglos. Anda por ahí un rabiosa feminista que habla de que fue algo que empezó hace la friolera de 5.000 años.

El Manifiesto Comunista ya se lee en clave de Manifiesto Feminista. Razón tenía Aldous Huxley cuando en “El Mundo Feliz” le adjudicó a uno de sus personajes el nombre de Lenina Marx.

No sabemos hacia dónde nos conduce ese nuevo fantasma que recorre el mundo con las consignas de la Revolución Sexual. En el pasado, las épocas de relajación de costumbres han derivado en otras de puritanismo.

Hay algo que suele desconocerse, entre otras  cosas porque sucedió hace mucho tiempo y los registros documentales que quedaron no son muy abundantes ni explícitos. Se trata de la Revolución Cristiana, pues en rigor el ascenso y el triunfo del Cristianismo en la sociedad romana fue algo revolucionario, más en el sentido moral que en el social, el económico o el político.

Se me queda dentro del tintero otra propuesta emancipatoria que es precisamente en la que creo: la que ofrece la denigrada religión.

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